¿Cómo aplicar el yoga a la vida diaria del niño?

En la educación de nuestros pequeños solemos dar más importancia al desarrollo del intelecto a muy temprana edad antes que a la educación en el movimiento. Y nos preocupamos mucho más por ofrecer múltiples estímulos exteriores a los niños con el fin de que absorban mucha información olvidándonos de enseñarles a sacar su propia información de dentro, de su yo más íntimo..

El yoga es una herramienta clave en la infancia. Más que la flexibilidad y la preparación física, a través del yoga se busca el desarrollo interior.

El niño es, en su estado natural un lienzo en blanco, que podemos favorecer mediante la guía adecuada, para escribir historias brillantes.

Si queremos que nuestro hijo desarrolle todo su potencial, los padres o tutores debemos contribuir en actividades no competitivas, moderar los estímulos externos como la televisión, y potenciar el juego sobre todo al aire libre, para modelar su cerebro. El 80% del cerebro del niño es movimiento y el 20% es intelecto. Y este último no se forma bien si no se desarrolla bien el primero. En los países europeos en los que la edad de escolarización es más tardía el nivel de fracaso escolar es mucho más bajo que en los que los niños van a la escuela desde los tres años, pasando muchas horas sentados y dedicando menos tiempo al juego y a la creatividad.

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Ejercicio, alimentación, respiración y atención.

Ejercicio físico. El yoga ayuda al niño a llevar a cabo ese ejercicio físico sin violencia que se entiende por Ahimsa en el que el cuerpo es considerado nuestro vehículo para alcanzar un estado mayor de conciencia. “Si el cuerpo no está sano la mente no estará tranquila”.

Alimentación. Recordemos siempre que la mejor comida es la que uno mismo se prepara, con ingredientes de procedencia lo más natural posible y de temporada. Lo aconsejable es la dieta mediterránea y la repostería tradicional.

Respiración. Enseñar al niño a ser consciente de su respiración. Nacemos sabiendo respirar, no hay más que ver a los bebés y observar su respiración abdominal. Pero con el tiempo lo vamos olvidando utilizando solo una parte de los pulmones lo que lleva a la fatiga y falta de oxigenación en nuestras células. Por eso, tan importante es que los pequeños corran, griten, salten… como que aprendan a mirar hacia dentro y ser capaces de cerrar los ojos y sentir su respiración y escuchar los latidos de su corazón, o simplemente saber permanecer relajado.

Atención y pensamiento positivo. Mandalas y meditación con mantras. La falta de atención puede causarnos problemas en la vida diaria. Aprender a estar enfocados y atentos a lo que nos rodea practicando la concentración nos llevará a sacar mayor provecho de la vida.
Aplicando estos cuatro puntos del yoga en la educación más temprana conseguiremos un desarrollo del crecimiento del niño altamente óptimo. Es decir, “el niño que hace ejercicio, se alimenta de forma sana, respira correctamente, se sabe relajar y su mente trabaja la concentración, será un niño con pensamientos saludables y positivos, en definitiva será un niño feliz, y un adulto feliz”.

De “El yoga: herramienta clave en la infancia”
de la especialista en Yoga para niños S. Casado.

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