El origen de todo: yoga embarazo, parto y post-parto. PARTE II

Clase de Yoga Prenatal.

Se integran:  Respiración, movimiento y sonido, para que la mujer escuche su cuerpo, conecte con su intuición y sienta con plenitud la vida que alberga.

Respiración

De vital importancia en la práctica de yoga y en especial durante el embarazo. Hace que nuestra práctica y vida sean más conscientes, nos ayuda a centrar la mente en el momento presente y a calmar nuestros pensamientos.

Es un momento importante para ser conscientes de la necesidad de oxígeno. Se trata de poner conciencia y voluntad en algo que hacemos de manera automática e involuntaria. Respirar conscientemente de forma plena y relajada va a mejorar la oxigenación de la madre y del bebé.
Si respiramos mejor nos sentiremos mejor, con más energía y vitalidad, porque se calma el sistema nervioso, se relaja la mente y logramos una mayor estabilidad mental. También ayuda a permanecer tranquila y concentrada durante el parto, permitiendo ir a favor de las contracciones y del alumbramiento final.

Durante los ejercicios de respiración nos concentramos en el recorrido del aire desde las fosas nasales, con especial atención a su paso por la garganta, sin tensión, hasta su llegada a los pulmones, el movimiento en el diafragma, la caja torácica y las clavículas o parte alta y como llega al bebé en su espacio intrauterino.

Esta respiración consciente estimula una respuesta de tranquilidad en el cuerpo en poco tiempo así como una conexión íntima con el bebé. La inhalación se hace por la nariz y la exhalación por la boca, ya que así se relaja el cuerpo, la garganta y la vagina.

Todos los movimientos que se realizan se acompañan de este tipo de respiración y el interiorizar ayuda a la mujer durante el trabajo de parto.

El bebé recibe nuestro vaivén respiratorio como un masaje, una caricia constante mientras crece en su mundo acuoso.

Movimiento

La práctica se personaliza y se adaptan los movimientos y apoyos necesarios para que sea cómoda y agradable, debido a que la vivencia de cada mujer es diferente, algunas mujeres se sentirán plenas y enérgicas al mismo tiempo que otras sentirán una fatiga enorme acompañada de náuseas y malestar general en los primeros meses o incluso durante todo el embarazo.

Realizar movimientos lentos y suaves, conociendo la fisiología de la columna y de la pelvis, sus cambios a lo largo del embarazo, modificando y adaptando las posturas, con especial atención a la respiración, a los espacios que se crean y a los que se reducen, devuelve a la embarazada la intuición femenina y la naturalidad del momento que está viviendo.

La práctica del yoga en el embarazo puede suponer un gran medio para mejorar y conservar la salud y el bienestar. Aumenta la energía y alivia la fatiga, además de relajar, mejorar patrones de sueño, etc.

Aunque las sesiones regulares de yoga no garantizan un parto rápido y fácil, la práctica de yoga, facilita aceptar lo que suceda con una mayor confianza. La tensión es enemiga de un parto fácil y el yoga permite que el cuerpo libere tensión y se relaje en armonía con la fuerza de la gravedad para que el parto progrese.

Las mujeres que han asumido la responsabilidad de velar por su propia salud practicando yoga durante el embarazo tienen mayores posibilidades de una rápida recuperación y son menos propensas a la depresión post-parto.

Sonido

Se basa en métodos de la cultura de la India y Marruecos, que indican que la fuerza con la que se usan las cuerdas vocales para producir sonidos vibratorios relaja el diafragma y el canal del parto además de causar una sedación, ya que se segregan endorfinas, que disminuyen la sensación de dolor.

En las clases trabajo movimiento, respiración y con la exhalación, se anima a las mujeres a emitir sonidos, vocales como la –a, -o y –u, suspiros o bostezos, todo para que la mujer se relaje, liberando tensiones y emociones.

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